(tengo un túnel para pirarme...)



«Una vez oí decir a una famosa escritora afroamericana que desde niña se había sentido extraña en su familia y en su pueblo; agregó que eso experimentan casi todos los escritores, aunque no se muevan nunca de su ciudad natal. Es condición inherente a este trabajo, aseguró; sin el desasosiego de sentirse diferente no habría necesidad de escribir. La escritura, al fin y al cabo, es un intento de comprender las circunstancias propias y aclarar la confusión de la existencia, inquietudes que no atormentan a la gente normal, sólo a los inconformistas crónicos, muchos de los cuales terminan convertidos en escritores después de haber fracasado en otros oficios.

Esta teoría me quitó un peso de encima: no soy un monstruo, hay otros como yo. Nunca calcé en parte alguna, ni en la familia, la clase social o la religión que me tocaron en suerte; no pertenecí a las pandillas que andaban en bicicleta por la calle; los primos no me incluían en sus juegos; era la chiquilla menos popular del colegio y después fui por mucho tiempo la que menos bailaba en las fiestas, más por tímida que por fea, prefiero suponer. Me encerraba en el orgullo, fingiendo que no me importaba...
La raíz de mi problema siempre ha sido la misma: incapacidad para aceptar lo que a otros les parece natural y una tendencia irresistible a emitir opiniones que nadie desea oír»

Fragmento de
'Mi país inventado'
Isabel Allende

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Hasta siempre, Mario...

Estaba a duras penas comprendiendo
y me encontré en la calle como perdido,
los gritos y bocinas se colaban
insolentes en mi áspera congoja...


palpé las cicatrices que dejó tu mirada
ignoraba si era azul o castaño o verdosa
pero la sabía fatalmente buena
de algún modo notaba que aún estaba vivo,
que no había sucumbido a una endémica angustia
,
así que empezaron de nuevo a funcionar
mis articulaciones y mis candores...

fue sólo entonces que olfateé el mundo
como un perro convaleciente
y sentí que a ese aire concurrían
rostros y móviles y sombras y manos
que de aquí y allá empezaban a sonar
rebeldes como vientos armándose
y también que muchísimas piernas se apoyaban
sobre las muertes y los sacrificios
y empezaban a andar y caminábamos




y aunque estaba en la calle como perdido,
perro convaleciente que lame sus heridas,
de
pronto supe que tu ausencia y yo
estábamos rodeados por un abrazo prójimo

y sin pensarlo dos veces me fui
con tu ausencia y con ellos
a faenar desconsuelos
,
a bregar otra vez por el hombre...




'Perro convalenciente'
Mario Benedetti

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Que golpe tan fulero... que vida tan rara, que ausencia esta.


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Todo se incendia y se va

"...En este clima, comprenderás que las únicas cosas sobre las que uno podría o desearía escribir, son aquellas que precisamente no puede escribir, ni mencionar; los únicos héroes posibles, los revolucionarios, necesitan del silencio... el resultado de los mejores esfuerzos intelectuales se quema diariamente, y al día siguiente se reconstruye y se vuelve a quemar..."



Correspondencia en tiempos de lucha
Rodolfo Walsh